martes, 23 de enero de 2018

Jamás me imaginé que los colombianos llegáramos a sufrir de xenofobia

Desde que tengo uso de razón he escuchado a mucha gente quejarse porque cuando sale del país y llegan a migración nos miran a todos con cara de narcos, cuando presentamos el pasaporte de inmediato nos piden abrir maletas o si en las calles de otros países mencionamos nuestra nacionalidad inmediatamente nos dicen "wow Colombia, Pablo ¿tienes coca?". Esas cosas dan dolor de patria.

Realmente no somos pocos los que de alguna manera hemos sufrido señalamientos por el narcotráfico o la violencia.  Recuerdo como una amiga que viajó desde Israel a Colombia para mi matrimonio (1998), pocos años después de la guerra del golfo que me impresionó y por la cual sufrí mucho por ella con las historias que me contaba, y sin embargo sus amigos le preguntaban si estaba segura de viajar a Colombia y en especial a Medellín por la violencia y el narcotráfico. No se si recuerdan que mucho tiempo Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos no viajar a nuestro país por la violencia, como también lo hicieron otros paises.

Cuando llegué a vivir a España, recuerdo que en algún momento un vecino nos contó que cuando supieron que el piso (apartamento) se lo habían alquilado a unos colombianos todos los habitantes del edificio se preocuparon. E Igualmente tengo muy vigente el rechazo que ha sentido mi hermana en algunos momentos por ser colombiana y vivir en Chile, y eso que llegó a ese país con vinculación y en muy buenas condiciones, y hoy está casada con un Chileno. El rótulo que tenemos los colombianos por fuera no es el mejor, por eso se me hace raro que lo que hemos sufrido lo estemos promoviendo. 

Y en especial me sorprende mucho que en el último año comiencen a aparecer en los titulares, de diferentes medios nacionales y locales, textos que de alguna manera promueven el odio por ciudadanos de otro país, en especial de nuestros hermanos venezolanos. Son muchos, pero me voy a centrar en dos.

Hace unos 3 o 4 meses Caracol en sus titulares dice algo así como "Se desmantela banda de atracadores con un venezolano".  Al oír la noticia, la banda era de 10 COLOMBIANOS y 1 Venezolano.  ¿Es más ladrón el venezolano que los colombianos?  Si bien es cierto que la llegada de tanto venezolano nos debe llevar a mirar cómo nuestros políticos van a manejar esta situación, y no porque sean venezolanos, sino porque el mundo se está globalizando y está llegando gente de muchos lugares, solo que en este momento hay una situación geopolítica que hace más lógica la llegada de nuestros vecinos. El resaltar que un venezolano es ladrón no ayuda. Recordemos que nuestra labor periodística también es social. La noticia, para mi, es que se logró desmantelar una banda. No si son de Medellín, Bogotá, Cali o Venezuela. El promover los odios solo agranda los problemas de convivencia y seguridad. En muchos momentos la estampida de colombianos al exterior fue notoria. De mis compañeros de colegio solo somos como 3 los que seguimos en Medellín, muchos se fueron desde la época de las bombas de Pablo escobar y los PEPES.

Un buen administrador público, sea presidente, gobernador, alcalde, secretario, puede decidir si ver esto como una problemática o una oportunidad.  Obvio, más gente en nuestras ciudades es más gente buscando empleo, salud y otras necesidades, pero si antes no hemos sido capaces de generar las oportunidades para nosotros mismos, por qué no aprovechar la llegada de personas que en muchos casos llegan con una importante experiencia y conocimiento, para promover el desarrollo de nuestra economía y generar más empleo. Se que es un poco soñador, pero es posible si hay las voluntades, otros paises han tenido experiencia en el tema.

Pero en fin, esto no lo puedo resolver yo, pero lo que no puedo dejar de callar es ver la irresponsabilidad de mis colegas con los titulares, que en vez de ayudar a construir sociedad, lo que terminan haciendo es promoviendo odios. La tapa si fue un titular de un diario costeño: "Colombianas se están quedando sin sus esposos por culpa de las venezolanas". Hágame el favor, casi me voy de para atrás al ver este titular, y que para acabar de ajustar se volviera viral. ¿Los colombianos no eran infieles antes de conocer a las venezolanas? ¿Será que así somos de feas las colombianas que con solo ver a las venezolanas se enloquecieron? ¿Vamos a trasladar el irrespeto de una manada de sin vergüenzas a un país? Creo que Venezuela tiene suficientes problemas como para que nosotros los periodistas nos encarguemos de generar odio por nuestros hermanos, por quienes fueron en alguna época compatriotas y que sobre todo, son tan humanos como nosotros.

Como siempre he insistido, la seguridad es responsabilidad de todos, y la violencia comienza en la convivencia cuando dejamos que entre el odio. Me da mucha tristeza lo que hacen en ocasiones mis colegas, pero también quienes viralizan estas noticias les falta mucha, pero mucha autoestima.




martes, 17 de octubre de 2017

El verdadero post conflicto es responsabilidad de todos

Una de mis palabras favoritas es la corresponsabilidad. Y es una de la que menos aplicamos en la vida diaria, y si hablamos de post conflicto....
Somos  muchos los profesionales los que podemos aportar desde nuestra cotidianidad a un trabajo responsable. Por eso me parece valiosa la oferta de la Universidad de la Sabana, de un diplomado virtual. Vale la pena prepararnos todos, no solo el gobierno, para construir paz.
Comparto por aquí esta información


Por el entendimiento de la construcción de la Paz, Unisabana formará a profesionales

El 16 de octubre de 2017, la Universidad de La Sabana desarrollará un diplomado virtual denominado “Gestión para la Construcción de Paz y del Postconflicto”, como una formación e-learning para entender mejor el proceso de construcción de paz en Colombia.

De la mano de importantes politólogos y abogados de Colombia, los participantes podrán obtener las herramientas para entender que una cosa es la firma de acuerdos y otra cosa es el proceso de construcción de paz.



Bogotá D.C., octubre de 2017. En el marco de los procesos de paz entre el Gobierno Nacional y las guerrillas de las FARC y el ELN, el país enfrentó un escenario de polarización social y política que suscita enormes retos para las distintas iniciativas de superación de las causas de la violencia en Colombia.

Es así como la Universidad de La Sabana en su compromiso con la paz, diseñó un diplomado virtual denominado: Gestión para la Construcción de Paz y del Postconflicto ya que el país requiere de profesionales que cuenten con elementos para la construcción de la paz, con sensibilidad al conflicto y al trabajo de poblaciones vulnerables y con capacidad de incidencia en las políticas públicas que permitan la transición del conflicto a la paz.

Santiago Martínez Castilla Politólogo de la Universidad de Los Andes, y docente de Diplomado, comenta que este país, necesita un ejercicio de construcción de paz y de reconciliación sin importar el color político que lo geste. “Hasta ahora el Gobierno se encuentra en un proceso de hacer las paces con uno de los principales actores del conflicto armado en Colombia (las FARC), pero el punto central es materializar el acuerdo de paz al que llegaron las partes y CONSTRUIR la PAZ, por lo tanto todo lo que redunde en un mejor entendimiento del mismo es importante para nosotros, es decir para el país”, agregó.

El Diplomado Gestión para la Construcción de Paz y del Postconflicto es un programa e-learning bajo modalidad 100% virtual que se desarrollará en 8 módulos con las siguientes tempaticas:
·        Conflicto y construcción de paz.
·        La paz y la violencia en la historia de Colombia
·        Ética y razón en la humanización del conflicto
·        Justicia transicional y paz.
·        Procesos de paz entre el Gobierno, las guerrillas de las Farc y el ELN
·        Conflicto armado e impactos ambientales en Colombia y en Latinoamérica: perspectiva comparada.
·        Participación ciudadana y la construcción de paz.
·        Gestión de proyectos en la construcción de paz.

Aunque tradicionalmente este tipo de temáticas se tratan en ambientes presenciales, la universidad ha logrado adaptar el programa en modalidad virtual a través de los siguientes recursos: video de aprendizaje, recurso de autoformación (OVA), lecturas de estudio, recursos complementaros, foro semanal, clases en Vivo y quiz online.

Mayores informes en: www.virtual.unisabana.edu.co

Saludos
María Angélica Álvarez

viernes, 6 de octubre de 2017

Política, objetividad, comunicación y vida pública

Si bien la objetividad absoluta no existe, ver las noticias políticas de mi país, sumado a los comentarios de ciudadanos en redes sociales, me muestra que la opinión del ser humano baila siempre a conveniencia. NO importa que nos vista un rol de periodistas, donde la ética nos invita a buscar la objetividad y respeto, o si somos personajes, o funcionarios públicos o ciudadanos. Las emociones y los intereses priman siempre por encima de cualquier intento de objetividad.

Intentaré que esto que escribo si busque esa palabra tan perdida: OBJETIVIDAD, con la claridad de que es imposible la objetividad absoluta.

Por otro lado, sumado a la falta de objetividad, está la carencia de análisis que hacemos los ciudadanos frente a los medios y redes, dejándonos llevar por las emociones propias del momento, y los intereses de otros.

En los últimos dos días ha estado en la picota pública las declaraciones del Concejal de Medellín Santiago Jaramillo. No hay que ser el más profundo filósofo para darse cuenta de la incoherencia de sus palabras. Críticas mil, pero ¿Quién votó por él? ¿Votaron por él, por una propuesta o por un partido? ¿Quiénes están sentados hoy en el Concejo velando por que se haga una buena gestión por el bien de Medellín?

No voy a centrarme en el Concejal, quien sin duda hoy como persona necesita acompañamiento, al igual que su familia, pues la carta abierta enviada por su esposa intentando defenderlo ratifica que hay problemas de fondo. ¿Y qué persona no tiene situaciones a resolver? Sin embargo esto no es excusa para tener sentado a alguien que habla con la lucidez más asociada a los alucinógenos que a la razón. No puedo dar fe de si consume o no, pero sin duda la situación es perfecta para mostrársela a los jóvenes que creen que las drogas no afectan el cerebro y la razón. Por eso me parece pertinente y razonable el comunicado de su partido en el que además de suspenderlo, invita a un acompañamiento médico, preocupados por su salud física y mental.

Pero este es un hecho concreto, fabuloso para quienes hoy están con todas las pilas puestas para las campañas electorales. Como decimos en la calle, se dio papaya. Claro que mi invitación es a que vayamos más allá, pues hoy es un partido el que ve afectada su imagen por el actuar de un individuo, pero esto le aplica a todos. Y hablo de partidos, pero me pregunto, ¿Nosotros si votamos por partidos, por personas o por propuestas?

Estoy convencida que cuando le damos la carga de un partido a una persona, sea cual sea, le hacemos daño a los procesos de desarrollo de un país. Es ahí donde endiosamos o satanizamos colectivos en cabeza de uno, y dejamos de mirar quienes hacen equipo. Tal vez de esta manera llegó Santiago al Concejo, no sé. La verdad lo vine a conocer cuando lo nombraron concejal, nunca vi su propuesta. Pero si llegó como dicen algunos, “hay que votar por el que diga Uribe”, no habría que sorprendernos de los resultados. Y no porque lo diga él o no, es porque así no se vota. ¿Así llegó Santiago? Me parece algo peligrosísimo, entre otras porque lo que yo he visto en la historia del Centro Democrático es que no siempre el de mayor afecto del expresidente es el que es candidatizado.

Pero esto ocurre en todos los partidos, solo que el expresidente sin duda es un personaje que para bien o para mal se hace notar, algo que aprovechan tanto su partido y como sus rivales políticos. Como todo en la vida, y gracias a la flexibilidad de la comunicación, todo puede ser usado a favor o en contra, según sea el interés, pues como yo digo, la comunicación es el arte de la manipulación, lo que no siempre quiere decir que sea incorrecto, pues el solo elegir que me pongo o no para conquistar a alguien, ya está manipulando la comunicación no verbal con el objetivo que me haya planteado para mi conquista.

Viendo esta situación ratifico mi teoría, y aunque sé que el panorama político invita más a la guerra que a la propuesta, insisto que deberíamos cambiar de caminos comunicativos, y bajo la sombrillas de cualquier partido político, recuperemos las propuestas que realmente le apunten al desarrollo sostenible de nuestros territorios, y sobre la que más nos identifiquemos, miremos quienes son las personas que pretenden sacarlas adelante, y votar cuando realmente sintamos que el político de turno si tenga las capacidades para trabajar en pro de esa propuesta.
¿Soñadora? Sí, pero así así suelo elegir por quien voto, y aunque también me equivoco al ver el paso del cuento de la campaña a la práctica, si creo que es un voto un poco más responsable, pues la culpa de lo que pasa en este país no es de los políticos o de la administración de turno, es también de los que votamos y de los que no, pues hacemos parte del proceso.

Por eso burlarse de un concejal desatinado, es otra forma de reírnos de nosotros mismos, más si no hicimos parte de un proceso acudiendo a las urnas, o votando solo porque alguien me dijo.
En esta historia me encuentro algo también muy preocupante, pues si bien los problemas de comunicación no son solo de los comunicadores, pues la comunicación es inherente al ser humano, si deberíamos ser los comunicadores los más prudentes, pues nos llaman para asesorar imagen, reputación y comunicación de personas e instituciones, y para ello debemos trabajar mucho en nuestra inteligencia emocional.

Vanesa Palacio, la Directora del noticiero de Telemedellín, en medio del discurso del concejal, emitió un trino burlón y despectivo, con un comentario aparentemente inocente, y digo aparentemente, porque estoy segura que quienes vimos las imágenes y no nos reímos públicamente en redes,  si pudimos hacer algún comentario en privado. Sin duda la situación ameritaba comentario. Pero se nos olvida la responsabilidad social que tienen los medios, y nos dejamos llevar por las emociones.
Me duele en el alma cada que los medios castigan, juzgan y manipulan abiertamente la opinión, sin el más mínimo cuidado de intentar mostrarse objetivos. Me duele, por ejemplo que titulemos Venezolano entre los atracadores de… Y escucha uno la noticia y la banda eran 9 colombianos y un venezolano, no nos damos cuenta del daño social que hacemos, sumándole en este casos a los venezolanos un problema más de los que ya tienen como comunidad; y fácilmente a esa noticia la puede seguir otra en la que se cuestione racismo contra colombiana en x país.

Doy esta vuelta para decir que debemos entender el poder que tiene la palabra, y aunque en este caso la comunicadora se disculpó diciendo entre otras cosas, que la opinión era personal y no institucional, debemos entender que cualquier funcionario es persona, por lo tanto integral, y así estemos en nuestro día de descanso, toda actividad pública la entienden las audiencias como institucional.  No en vano, a cualquier ciudadano del común le revisan las redes en los procesos de selección, para entender qué ser humano es el que se va a contratar, el que va a tomar decisiones y en ocasiones hablar en nombre de la empresa. Yo no soy comunicadora de 7 am a 7 pm y luego soy Carolina, soy Carolina todo el día, ejerciendo diferentes roles.


Comencé hablando de objetividad, pasando por reputación y cierro hablando de la inteligencia emocional en la comunicación, tal vez porque simplemente quería expresar mi sentir frente a varios hechos, pero también porque quiero llamar la atención a que debemos ser más responsables con lo que hacemos y decimos, entender que en una sociedad todo se entrelaza, donde la educación en la casa influye en lo que vemos en la calle, donde votar por alguien nos hace responsables también de lo que ellos hacen, y que es momento de comenzar a empoderarnos de lo que hacemos y decimos para poder lograr una transformación de verdad en nuestra sociedad, que a ratos, y más si nos basamos en lo que leemos en redes o en medios, es bien desesperanzadora. Nos llegó la hora de asumir lo que a cada uno nos corresponde.